El presidente Recep Tayyip Erdogan entrega a cada líder en la cumbre de la OTAN un revólver Sarsilmaz SR 38 grabado con su nombre y seis balas, lo que genera problemas inmediatos de seguridad y legales.Las delegaciones enfrentan normas nacionales diferentes sobre armas y transporte: algunos líderes dejan las armas en Turquía, otros las entregan a la policía del aeropuerto o a equipos de seguridad; Ursula von der Leyen planea inutilizar la suya y donarla a un museo militar.Las autoridades belgas están evaluando un revólver entregado por
Bart De Wever, las autoridades turcas no comentan y el incidente complica las conversaciones sobre Ucrania, Irán y las relaciones con el expresidente estadounidense
Donald Trump.