El bebé de siete meses Sam Fahd Abu Haikal murió por disparos israelíes en Cisjordania mientras viajaba con sus padres en un vehículo.Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocieron que las víctimas eran civiles pero enmarcaron el tiroteo como una respuesta a una amenaza percibida, lo que provocó duras críticas de la familia.Esta tragedia ocurre en medio de una creciente inestabilidad regional, con activistas que señalan que tales acciones militares rara vez resultan en consecuencias legales para los responsables.