El Parlamento Europeo aprobó nuevas regulaciones para permitir el cultivo de plantas editadas genéticamente clasificadas como NGT-1 sin requerir etiquetas de GMO en alimentos finales.Estos cambios pretenden reforzar la competitividad agrícola de la UE frente a los Estados Unidos y China mediante el desarrollo de variedades resistentes al clima.La normativa mantiene reglas más estrictas para plantas
NGT-2 y excluye la agricultura orgánica, aunque persisten preocupaciones sobre el control de patentes y biodiversidad.