El presidente francés Emmanuel Macron recibió a Donald Trump en el Palacio de Versalles para conmemorar el aniversario doscientos cincuenta de la independencia estadounidense.El evento buscó fortalecer las relaciones transatlánticas tras el G7 y gestionar las tensiones persistentes sobre Irán, Ucrania y los aranceles comerciales.La magnificencia del palacio fue utilizada como herramienta diplomática para proyectar el poder blando de Francia y fomentar un canal de comunicación directo.Aunque el despliegue protocolario fue significativo, las discrepancias políticas subyacentes entre ambos líderes demuestran los límites de la diplomacia simbólica.