Los votantes de Virginia deciden sobre un referéndum para transferir el poder de redistritación a la Asamblea General controlada por los Demócratas, remodelando el mapa del estado.Esta medida controvertida podría cambiar el equilibrio actual de seis a diez escaños para los Demócratas, atrayendo cerca de 100 millones de dólares en fondos de campaña.A pesar de los desafíos legales pendientes ante la
Corte Suprema de Virginia, los resultados siguen siendo un indicador crítico de las estrategias nacionales de redistritación.