Donald Trump planea invertir setecientos millones de dólares en la industria carbonífera de EE. UU. mediante el Defense Production Act.La iniciativa financia trece plantas existentes, dos nuevas instalaciones y una terminal de exportación para la seguridad energética.Grupos ecologistas critican la medida, argumentando que aumentará la contaminación y los costes de la electricidad para los consumidores.Este plan busca estabilizar la red eléctrica ante la creciente demanda de los centros de datos y la inteligencia artificial.