Micro ráfagas provocan vientos rectilíneos de 60–70 mph que derriban árboles, tumban líneas eléctricas, inundan calles y dañan estructuras en Filadelfia y condados cercanos.Un edificio en West Philadelphia se derrumba parcialmente, esparciendo ladrillos que aplastan autos y bloquean las vías de tranvía; la Philadelphia Housing Authority reporta 11 unidades residenciales con daños por techo y agua y todos los residentes evacuados a refugios y hoteles.Las autoridades declaran estado de emergencia mientras la alcaldesa
Cherelle Parker coordina la recuperación; el Office of Emergency Management asiste en evacuaciones y las agencias de la ciudad trabajan con las compañías de servicios y los condados para restablecer la electricidad, despejar escombros y reanudar el transporte.