Las autoridades rusas han suspendido la venta de combustible a los civiles en la Crimea ocupada tras los ataques de drones contra infraestructuras energéticas.Estos ataques, que dejaron cuatro muertos en Kerch y dañaron la logística petrolera, han provocado la peor crisis energética en la península desde 2014.La medida restringe el acceso a la gasolina únicamente a servicios gubernamentales mientras el conflicto continúa afectando las cadenas de suministro rusas.