España ha iniciado un programa oficial de regularización para otorgar permisos de trabajo y residencia a cerca de quinientos mil inmigrantes indocumentados.El gobierno busca mitigar la falta de mano de obra y el descenso demográfico mediante este decreto, el cual cuenta con el respaldo de sindicatos y la Iglesia católica.Por otro lado, los partidos de oposición han cuestionado la medida calificándola como un riesgo para la seguridad nacional y una divergencia de las políticas migratorias de la
UE.