Donald Trump amenazó con destruir infraestructuras civiles iraníes, incluyendo centrales y puentes, si el estrecho de Ormuz no se reabría antes de un plazo estricto.Expertos legales advirtieron que atacar plantas desalinizadoras y redes eléctricas constituiría crímenes de guerra según las Convenciones de Ginebra.La Casa Blanca defendió la retórica como táctica de negociación, mientras figuras como el Papa León XIV y Jason Crow condenaron la escalada de tensión.Las tensiones disminuyeron cuando
Irán aceptó un alto el fuego de dos semanas y accedió a reabrir la vía marítima para evitar la destrucción total amenazada.