La administración de Donald Trump finaliza una norma que estrecha la aplicación del Endangered Species Act al excluir la mayoría de las modificaciones del hábitat de la definición legal de "daño", permitiendo desarrollos que no dañen o maten directamente a especies protegidas.El US Fish and Wildlife Service y el National Oceanic and Atmospheric Administration Fisheries eliminan conjuntamente la definición regulatoria de 1981 sin reemplazarla, citando una decisión del Tribunal Supremo de 2024 que limitó la deferencia a las agencias.El secretario del Interior Doug Burgum y el secretario de Comercio Howard Lutnick sostienen que la medida restaura la intención del Congreso y reduce las cargas de permisos para energía, minería, silvicultura y pesca, mientras los permisos existentes permanecen válidos y la prohibición de daños directos continúa.Grupos ambientalistas como
Earthjustice y el Center for Biological Diversity prometen litigios inmediatos, advirtiendo que permitir la destrucción del hábitat amenaza la supervivencia de las especies y podría revertir recuperaciones logradas para el águila calva y el cóndor de California.