China aprueba la Ley de Promoción de la Unidad Étnica, que amplía la jurisdicción sobre críticos en el extranjero y obliga al uso del mandarín en las escuelas públicas.El artículo 63 autoriza medidas contra personas y organizaciones fuera del país, generando temor entre las diásporas tibetana, uigur y mongola y siguió a la detención de Zhang Yadi tras publicaciones en línea.Las
Naciones Unidas y el
Parlamento Europeo condenan la ley; legisladores europeos instan a Alemania y a la
UE a contramedidas, mientras
Xi Jinping la defiende por seguridad nacional y armonía social.