Sarah Ferguson realizó su primera aparición pública en siete meses en una estación de esquí austriaca tras la divulgación de documentos que la vinculan a Jeffrey Epstein.La antigua duquesa enfrenta una presión continua para testificar ante el Congreso de EE.UU. sobre sus antiguos lazos financieros y personales con el delincuente sexual.Junto a su exmarido
Andrew Mountbatten-Windsor, permanece bajo un intenso escrutinio tras perder sus títulos reales y ser expulsada de su residencia habitual.