Amnesty International informa que El Salvador ha consolidado un modelo represivo bajo el estado de excepción, con 91.000 detenciones y 470 muertes bajo custodia estatal.El presidente Nayib Bukele mantiene este polémico marco de seguridad pese a la documentación de abusos a los derechos humanos y la persecución de activistas.Las investigaciones sugieren que la crisis de seguridad original provino del colapso de un pacto entre el gobierno y diversas bandas criminales locales.