Las protestas masivas se extendieron por toda Francia exigiendo reformas judiciales tras el asesinato de la joven Lyhanna en Fleurance.El principal sospechoso, Jérôme Barella, había sido denunciado previamente por violencia sexual pero la justicia nunca actuó.El ministro de Justicia
Gérald Darmanin pidió perdón por los errores cometidos ante una crisis gestionada por
Sébastien Lecornu.