París impone una prohibición temporal del consumo de alcohol en espacios públicos y restringe las ventas de alcohol para llevar mientras una ola de calor sin precedentes colapsa hospitales y servicios de emergencia.Los hospitales parisinos registran unas 2.500 llamadas de emergencia diarias y los servicios de urgencias nacionales anotan cerca de cuatro veces los casos habituales relacionados con el calor, con un aumento cuádruple de paradas cardíacas y decenas de ahogamientos.El jefe de policía Patrice Faure y el primer ministro Sébastien Lecornu indican que las medidas buscan reducir la deshidratación, prevenir agresiones vinculadas al alcohol y aliviar la presión sobre los equipos médicos; restaurantes con terrazas quedan exentos.Un estudio de
World Weather Attribution atribuye el calor extremo al cambio climático causado por el hombre, los científicos piden recortes rápidos de combustibles fósiles y las autoridades advierten que la llegada masiva de aficionados complica la seguridad pública.